Andas por la ciudad, crees llevar el mando de tu vida, ser el mas
"chulo" de todos, y la sociedad te hace andar por las calles que quieres
que andes, te hace llevar las pilas puesta y la antena para dirigirte
con su propio mando, y te hace ser como quiere que seas, según el día
que hace y en el momento que te encuentras.
La
sociedad, esas personas que vemos, que nos rodean, esa civilización de
la que tanto se habla, de la que fardamos ante nuestros antepasados,
mojada en su propia cultura que condiciona a cada hormiguita que la
compone que nosotros le damos una imagen a nuestro cerebro de ogros
cuando somos pequeños, conocido como vecino, panadero, profesor que poco
a poco vamos descubriendo, porque poco a poco se nos va agotando las
pilas y vamos descubriendo que hemos sido modelados por la sociedad,
condicionados por la sociedad, criados por la sociedad, por la
ignorancia de lo que nos llevaba a hacer, a realizar, a aceptar. La
sociedad nos condiciona, y nos hace criarnos, crecer de una manera de
ser por otra hora en otro sitio distinto, seriamos de otra forma.
Nuestros padres nos educan, y la sociedad nos perturba, estamos en casa y
salimos a darnos el ultimo toque lija, que nos de la forma que nos
toca, pero conforme crecemos, vamos descubriendo cosas que eran
ignoradas y que salen a la luz, y descubrimos el barniz, una capa
protectora, que nos cubra como trozos de madera que somos, nacimos
arboles, y acabamos hechos pedazos de madera, unos como tarima de una
casa lujosa y otros para leña al fuego.
Nacimos inocentes, y vivimos perturbados.
La
sociedad nos hace esto, nos lo hará a nuestros hijos, porque la
sociedad aunque este regulada con normas, culturas y derechos, seguirá
teniendo ese apartado perturbador, que no nos deje ser como queremos ser
realmente, o nos haga ser como queremos ser cuando nos afecta. Cambia
nuestras ideas, a mejor y a peor, se alternan, la sociedad a lo largo de
la vida nos da golpes y nos ayuda a levantarnos, pero nos trata como
quiere.
Nos da hachazos, o nos cuidan sin ningún rasguño, aunque muchas veces según le combiene.
Nacemos arboles, llega la sociedad a nosotros, nos corta, y nos
hace madera, y a partir del primer hachazo, vamos a prendiendo, y al
segundo, intentamos seguir nuestro propio camino según lo aprendido, rumbo hacia la hoguera o
hacia el marco de nuestra vida ideal que nunca llegamos a alcanzar.